jueves, 11 de diciembre de 2008

Mi aventura de ser docente


Ha sido muy satisfactorio trabajar con jóvenes (ya que, aunque no soy muy grande de edad, bueno eso creo) en este nivel me contagia de su vitalidad, he entendido los diferentes cambios que se viven a esa edad, ahora los veo ya no como hija, sino como madre, además no solo enseño, sino que también he aprendido mucho de mis alumnos.

Es muy satisfactorio el simple hecho de que un joven cuando me ve en la calle me salude y me diga maestra, ya que considero es una forma de reconocer mi esfuerzo.
El ver que mis alumnos, (la mayoría de ellos ya egresados, ya que he trabajado principalmente con quinto y sexto semestre) se han podido colocar y con buenos resultados en algunas de las empresas de la región. Pero sobre todo ver que han aplicado a su propia vida muchas de las cosas vistas en clase.

Me da tristeza, el hecho de que muchas veces uno como maestro se ve atado de manos al no poder ayudar a los alumnos, (me refiero sobre todo a los problemas familiares); ya que muchas veces se canaliza a alumnos con problemas al departamento psicopedagógico no se le da seguimiento.
También es frustrante el hecho de no contar con las herramientas suficientes para impartir la clase, me refiero, por ejemplo: a un cañón, una computadora, entre otras cosas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario